Por primera vez, el gobierno central de Indonesia ha reconocido los derechos de nueve comunidades indígenas a los bosques que llaman hogar, un logro para el movimiento nacional de la población indígena que busca poner fin a una era de abuso y discriminación a manos del estado.

Ese movimiento todavía tiene mucho camino por recorrer. Los nueve “bosques consuetudinarios” —conocidos como hutan adat en indonesio— reconocidos por la administración del Presidente Joko Widodo la semana pasada abarcan un total de 13 100 hectáreas (32 370 acres). Pero la Alianza de los Pueblos Indígenas del Archipiélago (AMAN, por sus siglas en indonesio) ha mapeado más de 8,2 millones de hectáreas de tierras consuetudinarias que dice pertenecen a los grupos adat, como se llama aquí a esos que practican las formas antiguas de conocimiento, fe, comunidad y economía.
En comparación, las nueve empresas más grandes de aceite de palma de Indonesia en 2013 plantaron casi 2 millones de hectáreas.

“Esto es solo el principio”, declaró el Presidente Jokowi, como es conocido popularmente, en un discurso para marcar la ocasión. Dijo que el territorio repartido es “todavía muy pequeño”.